Constitucionalistas y expertos electorales coinciden en afirmar que la constitución del electorado y la organización del procedimiento mediante el cual ejercita sus funciones, son asunto de suprema importancia en un sistema de gobierno representativo, por la razón que constituye el verdadero fundamento y la esencia del sistema.

Siendo que la fundamentación del sistema democrático está en la soberanía del pueblo, la manera en que esa soberanía sea delegada cobra especialísima importancia. Durante décadas, en Venezuela y en Latinoamérica se han tenido como sinónimos votar y elegir; no parecen ser muchos los que han caído en cuenta de que el voto -en un correcto sistema electoral- es el medio para alcanzar el fin de elegir y que no todo el que vota elige, pues esta última acción se ha reservado para las direcciones supremas de unos partidos políticos de dudosa democracia interna.

En el caso venezolano, nos hemos ido degradando desde la «democracia representativa» a la «democracia formal». En la medida en que los partidos fueron perdiendo arraigo popular y el clientelismo fue tomando fuerza, las convenciones nacionales fueron cediendo espacio a las decisiones cupulares que alejan al ciudadano común de las decisiones relativas al destino de su País.

Cada día con más fuerza, el votante fue supliendo al elector; mediante toda suerte de manipulaciones se nos llama a votar a la vez que se nos escamotea el derecho a elegir, por lo que los cargos de representación popular terminan siendo cubiertos por empleados de caciques políticos que cada día se apropian con más fuerza del derecho del pueblo a elegir sus gobernantes.

Con esta visión de la realidad política nacional, fue que decidimos crear el portal www. eligetu.org, con el deseo de colaborar efectivamente para que los votantes de hoy se transformen en los electores del mañana y que el principio de que la soberanía reside en el pueblo sea una tangible realidad. Nuestra consigna: ¡Votar para elegir!

03/11/2017.