El Estado Constitucional y el Sufragio
de S. V. Linares Quintana

Elección y sufragio son términos que individualizan con­ceptos indisolublemente ligados con la noción de la democracia repre­sentativa o indirecta como principio integrativo del esquema del Estado constitucional contemporáneo. Si es de la esencia /de la democracia in­directa que el pueblo se gobierne por intermedio de, sus representantes, no cabe duda que únicamente es posible la operación de esta forma gubernativa a través de gobernantes elegidos por el pueblo directa o indirectamente por medio del sufragio. De aquí que todo lo relacionado con el régimen electoral haga a la substancia misma del Estado constitucional, y que un sistema electivo deficiente pueda hacer fracasar la más perfecta Constitución, quebrando en su misma base las institucio­nes populares. Bien se ha dicho que "los problemas constitucionales y electorales no pueden ser resueltos en ausencia de un método satisfac­torio de elegir representantes".

"La raíz de todo sistema democrático es el sufragio —pro­clamaba ECHEVERRÍA, sistematizando las bases de la Doctrina de Mayo, médula de las instituciones políticas argentinas—. Cortad esa raíz, ani­quilad el sufragio, y no hay pueblo ni instituciones populares: habrá, cuando más, oligarquía, aristocracia, despotismo monárquico o repu­blicano. Desquiciad, parodiad el sufragio, hallaréis una legitimidad am­bigua y un poder vacilante, como en el sistema unitario. Ensanchad el sufragio en la monarquía representativa y daréis entrada al poder al elemento democrático". Por eso no puede extrañar que otro de los Constructores del Estado constitucional argentino, SARMIENTO, es­cribiera que "todo sistema de gobierno de nuestro siglo, aun en los des­póticos, se funda en la elección de las autoridades por el pueblo". A su vez, José MARTÍ, el ilustre Libertador cubano, afirmaba que "la voluntad de todos, pacíficamente expresada, he aquí el germen genera­dor de las repúblicas"; calificando al sufragio como "el "acto más tras­cendental de vida pública", y afirmando que "en una república, un hombre que no vota es como en un ejército un soldado que deser­ta" (5352) . Conceptos que coinciden con la moderna opinión kelseniana de que "el sistema electoral es decisivo en la realización del grado de democracia, cuando el principio democrático no se traduce en la legis­lación directa del pueblo, sino en la elección por éste de un parlamen­to" (5353).

Es que el sufragio está íntimamente conectado con la subs­tancia del Estado constitucional, al extremo de que este último no puede existir sin aquél, en cuanto gobierno de poderes limitados, canaliza­do a través del cauce de la Constitución, y emanado de la voluntad popular. "El problema de la restricción está indisolublemente ligado con el de la división de poderes del gobierno —advierte FRIEDRICH—. Tal división puede tomar diferentes formas, las más importantes de las cuales son la separación funcional de poderes, en el sentido tradicional y la división territorial mediante alguna forma de federalismo. Para ambos propósitos la representación tiene una importancia fundamental. Distintas divisiones del cuerpo electoral, creadas y mantenidas bajo una Constitución, requieren la selección de distintos grupos de representantes entre los cuales puedan dividirse las diversas funciones del gobierno. Lo mismo es cierto bajo cualquier forma de separación de poderes".

Tomado de Tratado de la Ciencia del Derecho Constitucional de S. V. Linares Quintana.