Editoriales

NOTA IMPORTANTE: Las propuestas que hacemos en este sitio solamente se pueden hacer realidad en democracia.

¡ NO SE VOTA EN TIRANÍA !

 

 

El venezolano medio está sometido a un inclemente bombardeo de noticias sesgadas, informaciones falsas, verdades a medias y al uso malicioso de su ignorancia de ciertos asuntos propios del juego político.

Pero quizás la mentira más repetida y anclada en el imaginario popular, sea que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), es una coalición de partidos opositores que ostentan con propiedad el término «oposición». Esta palabreja, utilizada cual franquicia comercial propiedad de los partidos de gobierno de la llamada cuarta República y de sus herederos (UNT, de AD y Voluntad Popular y Primero Justicia, de Copei), pasará a la historia nacional como la expresión del engaño más lucrativo de cuantos se hayan realizado desde el 5 de julio de 1811.

Fingir que se tiene una posición contraria a la del régimen; hacer creer a todos que la MUD constituye el único sendero democrático para recuperar la libertad y que quienes no se adhieran a ella pretenden el caos y la anarquía, o que el rechazo a sus dictados debe interpretarse como adhesión a Nicolás Maduro y a su régimen, tiene trabajando a todo vapor a los periodistas anotados en las nóminas de la falsa oposición.

Pero a pesar del dinero y esfuerzo invertidos en seguir engañando a la gente, para reflotar la desprestigiada imagen de Juan Guaidó y convertirlo en el candidato presidencial «opositor» en unas elecciones trucadas que, con toda seguridad ganará el abanderado del régimen, cada día es más ostensible el despertar de la ciudadanía, pues como dijera Lincoln no se puede engañar a todos todo el tiempo.

La marcha programada por la falsa oposición y convocada por Guaidó para el 16 de noviembre, parece que tendrá carácter plebiscitario, tanto para el interino como para los partidos que lo apoyan; percatándose de la catástrofe que se les viene encima, están buscando desbaratar la convocatoria original y suplirla por un etéreo «ciclo de protestas» que les haga más sencillo excusar el fracaso que ya avizoran.

Si el próximo 16 las calles de Venezuela se asemejan a las de una mañana de un 1° de enero, estaremos dando un gran paso hacia nuestra liberación; estaremos viviendo el segundo Domingo de Gloria de este año y los Judas de trapo arderán a lo largo y ancho de nuestra amada tierra.

Dedicado a la infatigable Martha Rodríguez Y. @m1628

06/11/2019

 

 

América latina está viviendo un momento que puede marcar la vida de las generaciones futuras que habiten sobre el territorio al sur del Río Grande.

El Foro de Sao Paulo, que tiene sus motores en la ideología cubana y en el financiamiento venezolano, muestra una agresividad inédita: mientras que en Bolivia Evo Morales se proclama vencedor de unas elecciones a las que legalmente no ha debido concurrir y en Chile desata un vandalismo atizado por la actitud blandengue del Presidente Piñera y –por sus partes– López obrador loquea en México y el tirano nicaragüense se muestra inamovible las democracias, lideradas por Estados Unidos, parecen haber perdido contacto con la realidad y no captar que lo que se está jugando no es el destino de una o dos naciones, sino el de la América toda y hasta el de la humanidad entera.

La presencia de Rusia, China, Irán y Turquía en el juego político latinoamericano, complica la situación; mientras, el presidente Trump habla mucho, pero parece haberse tragado el cuento de que Venezuela podría convertirse en un nuevo Vietnam si la bota de un «marine» pisa su territorio.

El año que viene Trump se juega su reelección y a pesar de que cuenta con el favoritismo de los electores de ese país, no esconde su temor de que una actividad militar costosa en vidas estadounidenses pueda aventarlo de la Casa Blanca, mientras que los activistas del partido demócrata deslizan el rumor de que rusos y turcos tienen grabaciones sobre comportamientos impropios de Donald Trump en sus tiempos de empresario inmobiliario.

Si bien la destrucción del muro de Berlín puso fin a la larga etapa de la guerra fría que se inició apenas concluida la Segunda Guerra Mundial, el enfrentamiento de los dos bloques no ha cesado y tienen en América Latina su campo de batalla. Los días por venir pueden ser decisivos, pues alguno de los dos contendientes cargará con la victoria. Si Evo se atornilla en Bolivia, Daniel Ortega sigue crucificando a Nicaragua, Maduro continúa con el proceso de destrucción de Venezuela y el Presidente Piñera es defenestrado en Chile, las democracias occidentales habrán recibido una gran paliza o como diría un aficionado al boxeo: derrotadas por decisión unánime (100/80), sin haber ganado un solo round.

26/10/2019

 

La próxima vez que el venezolano concurra a las mesas electorales debe ser para elegir, de manera real y efectiva, los poderes públicos que se encargarían de la dirección del Estado.

En un País donde es evidente que los problemas y carencias tienen su origen en lo político, pues fuimos generosamente dotados por la naturaleza, todo lo relativo a este aspecto de la vida en sociedad, debe ser tratado con mucho cuidado y seriedad.

Como punto fundamental de partida, es menester que el votante se convierta en elector, que desaparezcan las normas que reservan a grupos privilegiados la postulación de candidatos y convierten al ciudadano en arrodillado ante el querer ajeno.

Durante sesenta años hemos delegado en los partidos políticos la elección de nuestras autoridades. Este vicio fue generando otros, que al acumularse convirtieron a la Nación más rica de América Latina, en sujeto de la piedad internacional, mutándola de sueño de inmigrantes en fantasma de emigrantes.

Es imprescindible que todos los cargos de elección popular estén sujetos a elecciones primarias; que el Fiscal General, el Contralor General, los magistrados del TSJ, los jueces y otros de similar importancia, sean sometidos a elección popular directa y revocabilidad. La elección por lista, mediante la cual se han realizado las más odiosas designaciones, debe desaparecer, abriendo paso a la ciudadanía para que elija a sus mejores miembros.

Hoy, 6 de mayo de 2019, todo indica que graves e importantes acontecimientos se aproximan; que éstos serán de tal magnitud que el Estado podrá ser reinaugurado con nuevas y modernas instituciones que hagan posible una verdadera democracia, deslastrada de mafias políticas y de una ciudadanía sujeta al querer e intereses de minorías prepotentes; donde la responsabilidad de los funcionarios públicos sea efectiva y donde el Presidente de la República deje de ser lo que ahora es: una suerte de rey medieval, cuya voluntad priva oronda sobre el querer del colectivo.

Que Dios nos ayude.

06/05/2019

 

 

La situación de Venezuela luce complicada, pero no tanto como lo quieren hacer ver algunos, con intenciones no santas.

Entre los muchos disparates que se dejan colar por diversos medios de comunicación, es que Estados Unidos, Brasil y Colombia, no están dispuestos a verter la sangre de sus soldados para venir a salvar a Venezuela. Planteado en esos términos, esa negativa suena lógica, pero la verdad sea dicha, ellos ven en la actual realidad venezolana una amenaza a su seguridad nacional.

Los estadounidenses perciben, por obvio, que un País como Venezuela, cargado de riquezas naturales y ubicado en la puerta de Suramérica, caribeño y andino, es una daga apuntando al corazón de América y un peligro cierto para su seguridad, ya bastante comprometida por el narcotráfico, el carácter expansionista del comunismo cubano y la intención islamita de destruirlos.

El interés colombiano en la suerte de Venezuela, está estrechamente ligado al problema guerrillero que los acogota desde hace más de cincuenta años. Se sabe, desde hace lustros, que el territorio venezolano ha servido de aliviadero para las unidades guerrilleras; que en manos insurgentes se han encontrado armas cuyo propietario original fue el ejército venezolano y que, en la actualidad, el ELN domina vastas extensiones de nuestro territorio, de donde extraen ingentes riquezas para financiar sus actividades.

Brasil, en su carácter de País limítrofe, con sus casi 2.200 kilómetros de frontera común, ha recibido el impacto del desastre venezolano. Decenas de miles de famélicos y enfermos connacionales han logrado refugio en pueblos y ciudades del norte y se esperan muchos más, lo cual constituye un problema económico, de seguridad y de salud públicas. Además, no pueden obviar los brasileños el riesgo político de ser vecino de un país comunista.

Una enérgica intervención de cualquiera de estos tres países, conjunta o separadamente, militar, económica o diplomática, es factible; pero no por razones de solidaridad humana, como algunos deslizan maliciosamente, si no para defenderse de un peligro que puede comprometer su porvenir.

20/05/2019

 

 

La situación de Venezuela es difícil de entender para muchos venezolanos y, con más razón, para quienes viven en otras partes del mundo.

Un País dotado de inmensas riquezas naturales, que por concepto de petróleo y otros minerales ha recibido una cantidad incalculable de divisas, con un territorio cercano al millón de kilómetros cuadrados, apto para la agricultura y la cría y ríos proveedores de agua y con inmenso potencial hidroeléctrico; con una población mestiza ajena a problemas racistas, alegre, desenfadada y solidaria, que arroba al extranjero, al punto de no desear  regresar a sus puntos de origen.

Un País que goza de tales bendiciones debería estar entre los primeros del primer mundo, pero no hemos superado un tercermundismo a todas luces impropio, por cuanto jamás hemos tenido democracia, ni gozado de su principio fundamental: la soberanía popular.

En una suerte de auto compasión, hemos llamado democracia a los que no han pasado de ser regímenes «partidocráticos»,  donde un político, convertido en Presidente de la República, maneja al Estado con la soberbia propia de rey medioeval, rodeado de un ejército de aduladores, barraganas incluidas, que le hacen ver luces al final de un túnel, donde no hay más que obscuridad.

Todo esto tiene su fuente en un sistema electoral perverso, donde el ciudadano es un convalidador de decisiones ajenas, que vota pero no elige, que se acoge al «menos malo», ante la imposibilidad de elegir al «bueno».

Esta triste y perniciosa realidad debe cambiar. Las elecciones primarias universales para todos los cargos de representación popular deben ser imperativo constitucional; el voto popular debe designar a los magistrados del TSJ, al Fiscal General, al Defensor del Pueblo y a otros de similar relevancia.

Lo que ocurre con la actual Asamblea Nacional, manejada a capricho por Ramos Allup, Borges, Rosales, Leopoldo y Falcón, no debe repetirse jamás. De ello depende nuestro futuro. Votar para elegir debe ser la consigna.

27/01/2019

Documento fundamental: Votar para elegir

Mucho tiempo ha pasado desde que Pericles pronunciara su oración fúnebre para honrar a los caídos en la Guerra del Peloponeso y –desde entonces– muchos han sido los esfuerzos que se han realizado para definir la democracia y darle sustento ideológico y basamentos prácticos.

Hace más de veinticinco siglos los griegos idearon y ejercieron un sistema de gobierno donde las decisiones sobre  los asuntos públicos eran tomadas directamente por la asamblea de los ciudadanos, es decir, por la reunión de varones libres que hubiesen prestado servicio militar y poseyeran ciertos bienes de fortuna.

Dado que no votaban las mujeres, los menores ni los esclavos, como tampoco los extranjeros, era viable reunir la asamblea; con el transcurso del tiempo, esta forma de tomar las decisiones de Estado, esta democracia directa, donde cada ciudadano equivalía a un voto y la representación no era necesaria, sucumbió por razones demográficas fácilmente comprensibles, dando lugar a la democracia representativa o, en términos teóricos, al gobierno ejercido por el pueblo a través de sus representantes.

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Editorial

 

El venezolano medio está sometido a un inclemente bombardeo de noticias sesgadas, informaciones falsas, verdades a medias y al uso malicioso de su ignorancia de ciertos asuntos propios del juego político.

Pero quizás la mentira más repetida y anclada en el imaginario popular, sea que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), es una coalición de partidos opositores que ostentan con propiedad el término «oposición». Esta palabreja, utilizada cual franquicia comercial propiedad de los partidos de gobierno de la llamada cuarta República y de sus herederos (UNT, de AD y Voluntad Popular y Primero Justicia, de Copei), pasará a la historia nacional como la expresión del engaño más lucrativo de cuanto se hayan realizado desde el 5 de julio de 1811.

Fingir que se tiene una posición contraria a la del régimen; hacer creer a todos que la MUD constituye el único sendero democrático para recuperar la libertad y que quienes no se adhieran a ella pretenden el caos y la anarquía, o que el rechazo a sus dictados debe interpretarse como adhesión a Nicolás Maduro y a su régimen, tiene trabajando a todo vapor a los periodistas anotados en las nóminas de la falsa oposición.

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Hay 54 invitados y ningún miembro en línea

Nosotros

 

Nosotros, políticamente independientes de toda militancia partidista, pero no indiferentes; con el ánimo de aportar ideas para  el perfeccionamiento de la democracia en Venezuela, hemos decidido constituir un círculo de estudios políticos y crear y nutrir el portal web www.eligetu.org, para que sea su órgano de expresión y comunicación.

Nos une la convicción de que la democracia tiene su fundamento principal en la soberanía popular; también creemos que si esa soberanía es ajena a la producción de hechos concretos que beneficien al pueblo, o si es distorsionada al punto de que su ejercicio se traslade hacia élites políticas o económicas, la democracia es inexistente.

Consideramos que el voto debe ser un medio de expresión del sentir popular, pero también somos del criterio de que las fallas del sistema electoral pueden ser tan graves que pueden terminar trasladando la soberanía a manos ávidas de poder y de bienes mal habidos.

 
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Discurso de Gettysburg

 

Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.

Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como último lugar de descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.

Pero, en un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí lo han consagrado ya muy por encima de nuestro pobre poder de añadir o restarle algo.

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"Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credibilidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia".


Simón Bolívar

[Del discurso ante el Congreso de Angostura del 15 de febrero de 1819.]

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“Yo soy y seré perpetuamente, acérrimo defensor de los derechos, libertades e independencia de nuestra América cuya honrosa causa defiendo y defenderé toda mi vida; tanto porque es justa y necesaria para la salvación de sus desgraciados habitantes, como porque interesa además en el día a todo el genero humano".

Francisco de Miranda

"Para los que no tenemos creencias, la democracia es nuestra religión".

Paul Auster

“Si hubiera más políticos que supieran de poesía, y más poetas que entendieran de política, el mundo sería un lugar un poco mejor para vivir en él”.

John Fitzgerald Kennedy


A mis años, les digo con sinceridad que les ha tocado vivir una época extraordinaria porque todo está obsoleto y hay que inventarlo de nuevo; hay que inventar un nuevo lenguaje político que hable de democracia, de valores éticos, de libertad y justicia social; hay que inventar la educación y crear un País de emprendedores, artistas e inventores. Un  País  digno  y  soberano  en  el  contexto  global, en  fin, en  Venezuela  hay  que  inventarlo  todo   ¡QUE MARAVILLA!

Carlos Cruz-Diez (94 años)
Agosto de 2017

Oración Fúnebre de Pericles


I

La mayor parte de quienes en el pasado han hecho uso de la palabra en esta tribuna, han tenido por costumbre elogiar a aquel que introdujo este discurso en el rito tradicional, pues pensaban que su proferimiento con ocasión del entierro de los caídos en combate era algo hermoso. A mí, en cambio, me habría parecido suficiente que quienes con obras probaron su valor, también con obras recibieran su homenaje –como este que veis dispuesto para ellos en sus exequias por el Estado–, y no aventurar en un solo individuo, que tanto puede ser un buen orador como no serlo, la fe en los méritos de muchos. Es difícil, en efecto, hablar adecuadamente sobre un asunto respecto del cual no es segura la apreciación de la verdad, ya que quien escucha, si está bien informado acerca del homenajeado y favorablemente dispuesto hacia él, es muy posible que encuentre que lo que se dice está por debajo  de  lo  que  él  desea  y de  lo  que  él conoce; ...

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